Historia

La Sociedad de la Información ha permitido que los organismos públicos implementen soluciones tecnológicas en sus procedimientos administrativos y logísticos para generar buenas prácticas en su labor cotidiana. Así, la mayoría de organismos electorales de Latinoamérica han automatizado sus padrones electorales, el acto de votación y el escrutinio con diferentes tecnologías como la biométrica, pantallas sensibles al tacto y software embebido en máquinas de votación que realizan el conteo.

En la década del noventa se realizaron las primeras experiencias de voto electrónico en Latinoamérica en sus distintas modalidades. Si bien se trata de un avance heterogéneo, actualmente Brasil y Venezuela son los países que han automatizado el ejercicio del sufragio en la totalidad de sus mesas electorales.

Brasil fue el primero en aplicar a la totalidad de su electorado un sistema electrónico de votación. La experiencia comenzó con la eliminación del viejo carné electoral con fotografía y huella digital para pasar a la identificación del elector en una base de datos y la emisión de un simple cupón usado en forma masiva en 1989 . Luego, en las elecciones municipales de 1996 se experimentó con urnas electrónicas y fueron utilizadas por 33 millones de electores. Un par de años más tarde se ampliaron las pruebas en las elecciones nacionales y en octubre de 2000, se llegó a la totalidad del electorado en las elecciones municipales de ese año. Eso significó el sufragio de cerca de 109 millones de electores y la utilización de unas 354 mil urnas electrónicas.

La prueba final se realizó en las elecciones nacionales del 2002, en esos comicios se llegaron a instalar cerca de 406 mil urnas que recibieron el voto del 80% del electorado brasileño. Desde entonces, se viene aplicando en todas las elecciones nacionales y municipales. Cabe resaltar que las urnas electrónicas son fabricadas por encargo del Tribunal Superior Electoral y son propiedad del Estado Brasilero. Venezuela realizó su primera experiencia de voto electrónico en las elecciones presidenciales del año 1998, donde la empresa Smartmatic proveyó de escáneres para el escrutinio de los votos, aunque el sistema siguió teniendo por base el uso de boletas que eran marcadas para luego ser leídas ópticamente.

Posteriormente, a partir del 2003 el Consejo Nacional Electoral dió inicio a un proceso de automatización total y comenzaron a usarse máquinas de votación. En las últimas elecciones presidenciales de 2006 más del 99% de los electores han utilizado estas máquinas. Paraguay es un caso particular que muestra las dificultades en la implementación del voto electrónico si no hay consenso entre los actores políticos.

La primera experiencia fue en las elecciones municipales del año 2001, se llevó a cabo en 7 municipios del país representando el 1,56% del padrón electoral. El éxito de la experiencia llevó a que las autoridades decidieran ampliar la experiencia a 33 distritos electorales del país abarcando al 53% del electorado, en esa oportunidad se utilizó la “urna brasileña”. Para las elecciones municipales de 2006 el Tribunal Superior de Justicia Electoral resolvió implementar el sistema mixto de votación, de los cuales, en 21 distritos se utilizó 100% voto electrónico; en 7 distritos se utilizó 100% voto convencional y en los demás distritos el porcentual de 50% y 50% en ambos métodos de votación.

Sin embargo, en las últimas elecciones generales realizadas en Paraguay, se volvió a utilizar papeletas, dejando de lado las urnas electrónicas. Esto se debió a los cuestionamientos que desde los partidos políticos se realizaron sobre la confiabilidad del sistema utilizado. Argentina, México y Costa Rica son otros países que también vienen realizando experiencias de voto electrónico. En el caso de los dos primeros, el hecho de ser repúblicas federales, donde cada estado tiene su propio régimen legal, hace que se tenga distinto grado de avance en la implementación del voto electrónico. Las Provincias de Buenos Aires, Salta, Tierra del Fuego y Mendoza han aprobado legislación que les permite utilizar máquinas de votación.

En México, los estados de Nueva León y Coahuila han tenido experiencias de votación electrónica. Una experiencia de voto electrónico se realizó en Costa Rica en el año 2002, celebrando un Plan Piloto de Elección de Alcaldes, Miembros de los Concejos de Distritos y Concejos Municipales e Intendentes, pero no fue vinculante. Además de los mencionados cabe destacar a Panamá, que en 1992 realizó un referéndum para decidir la eliminación o no de su ejército. En esa ocasión se usó un elemento mecánico de perillas para seleccionar el voto y con una palanca éste quedaba registrado. En las elecciones generales de 1999 se desarrolló un plan piloto de votación electrónica opcional en 9 provincias con la participación de 16 mesas y 7,216 electores.

La utilización de este sistema en los centros de votación fue opcional. Lo hasta aquí reseñado da una pauta de los avances en la implementación del voto electrónico en Latinoamérica en lo que al sufragio se refiere. Como se ve, por un lado tenemos países que han avanzado progresivamente en la automatización del sufragio hasta extenderlo a todo el electorado (Brasil y Venezuela), por otro un conjunto de países que vienen realizando experiencias en alguno de sus distritos electorales como las Elecciones Municipales en Pinamar (Argentina, 2010) que tuvo la asistencia de 10,967 electores o las elecciones en Coahuila (México, 2005) en la que se usaron 40 máquinas de votación. Finalmente, un solo país ha decidido dar marcha atrás en la implementación del voto electrónico, Paraguay, por desconfianza de los actores políticos.

14, Junio, 2011
 

Observatorio del Voto Electrónico en Latinoamérica         - E-mail:admin@voto-electronico.org         - Teléfono: (51-1) 417 0630